Emprender: claves del éxito

Emprender: las claves del éxito

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[vc_row][vc_column][vc_single_image image=”3879″ img_size=”full” alignment=”center” style=”vc_box_shadow_3d” css_animation=”none”][vc_column_text css=”.vc_custom_1538791391305{margin-bottom: 0px !important;}”]Emprender es quizás una de esas tareas que, para quien la aborda, le hace sentirse como un caballero luchando contra un dragón de 7 cabezas. Para quien lo ve desde fuera, quien emprende a menudo es una persona con el privilegio de poder trabajar cuando y como quiere, que ideó su negocio mientras estaba tumbado en la playa y que le va muy bien porque vende a espuertas.

Este último postulado no tiene nada que ver con la realidad. El emprendimiento es una tarea valiente en la que muchas ocasiones está en juego el patrimonio de quien lo aborda, consume la mayor parte de su tiempo (y sus energías) y le mantiene en una constante lucha por equilibrar la balanza entre lo que hace y lo que obtiene. También, reciclándose y formándose de manera permanente.

 

¿Qué es emprender?

Emprender supone un reto. Nace con el deseo de liberarse de unas cadenas y con el pensamiento de que los servicios o productos que se van a ofertar pueden funcionar, bien sea por su novedad o por su escasa competencia en ese nicho de mercado. En definitiva, surge de una demanda. Emprender supone un cambio, una salida de la zona de confort estimulada a menudo por una temporada en la que simplemente hemos estado percibiendo ingresos por una ocupación que no nos llena.

Por tanto, la labor de emprender suele venir acompañada de un proyecto de cambio, y como tal, se aborda con ilusión y ganas. Sin embargo, el hecho de haber tenido una idea genial no nos garantizará su éxito.

Emprender supone esfuerzo, y mucho. Conlleva tener claro qué vamos a hacer, cómo podemos realizarlo y a quién podemos recurrir para soportar mejor el peso de esta titánica labor.  No es una tarea apropiada para llevar a cabo en solitario.

 

Emprender, las preguntas

Probablemente estés leyendo esto y tengas en mente una idea de negocio rondando tu cabeza. Las tentaciones tal vez incluso sean enormes. Imaginemos que tu trabajo actual no te llena y se ha convertido en solo una forma de conseguir ingresos, pero cada vez estás más quemado. Tienes una idea que puede conducirte a conseguir tus metas, a llenar esos vacíos y a hacer cosas nuevas y diferentes. Pero es fundamental realizarse antes una serie de preguntas. Las ideas geniales pueden funcionar, o no.

 

¿Qué voy a hacer?

Esto que tengo en mente, ¿puede funcionar? Mi idea de negocio puede ser viable, pero ¿lo es en mi actual lugar de residencia? ¿hay un mercado global o concreto? Aquí es donde entra en juego la conocida como propuesta de valor. No es más que aquello que te va a distinguir de los demás. Pongamos un ejemplo, el restaurante Manolo está lleno todos los días y quiero competir con él. ¿Qué voy a hacer diferente para que mi restaurante esté lleno? No, no quiero que Manolo se hunda en la miseria, quiero que mi idea funcione. Observa lo que hacen los demás y mejóralo, piensa en algo distinto y único. Pregunta a los clientes del restaurante Manolo qué les ofrece y qué echan en falta.

 

¿Cómo lo haré?

Desecha la idea de afrontar esta titánica tarea como algo épico donde la clave del éxito es la individualidad. Sí, la idea puede ser tuya, pero en su maduración pueden y han de intervenir más personas. ¿Sabes por qué? Porque aportarán otro punto de vista, pondrán a prueba tu idea y te harán ver las cosas de otra forma. No se trata de que te quiten las ganas, sino de engrandecerla, de ver todo desde otra perspectiva y de apoyar su viabilidad. ¿Recuerdas el dicho de “cuatro ojos ven más que dos”?

 

¿Estoy dispuesto a afrontar cambios?

Si hay algo que caracteriza a las personas emprendedoras es su capacidad de adaptación al medio, a una sociedad cambiante que encumbra rápidamente unas ideas de negocio y abandona otras. Los emprendedores están en continuo movimiento, preguntan, innovan se reciclan y saben anticiparse a las trayectorias. Sí, es una especie de montaña rusa y es una sensación a veces agobiante, ¿estás dispuesto a ello? ¿te ves con la capacidad de someterte a esta presión?

 

La importancia de la humildad

Si la labor de emprender te lleva a conseguir el éxito profesional no hay que olvidar de dónde has partido. Comenzaste esa carrera de fondo gracias a una idea, el germen que ha ido madurando con el tiempo hasta que se ha materializado. Durante el proceso has dejado atrás muchas horas de sacrificio, noches en vela, dinero, fracasos y sinsabores.

Todo ello ha de servir para no olvidar que las personas de éxito profesional nunca han perdido su referencia, de dónde vinieron y cómo han llegado. No hay que descuidar que lo que en un momento funcionó puede dejar de interesar, de ahí la importancia de no dormirse en los laureles.

 

Eres tu marca, véndete

Tu idea es un producto y como tal lo que interesa es que llegue a tus clientes potenciales. Has de invertir tanto en tecnología como en marca personal. Mejorar ciertas habilidades personales es la clave, como la comunicación y la imagen. Si algo entra por los ojos es por la manera en la que se nos ofrece.

Piensa en las grandes marcas; gran parte de su éxito ya no es solo el cosechado por sus productos, sino por cómo nos los hacen llegar. Y no, no pretendemos que compitas contra Apple o Coca-Cola, pero sí que observes sus estrategias.

La tecnología puede marcar la diferencia entre que un potencial consumidor se decida a comprar aquello que ofertas o no. ¿Está tu marca en las redes sociales? ¿Tu perfil social es atractivo? ¿El diseño de tu espacio web invita a entrar? Si a pesar de ser un gran emprendedor la tecnología te supera, existen portales como el que estás leyendo donde trazarán las estrategias necesarias para que logres tener una gran imagen.  ¿Por qué alguien se decidirá a visitar tu espacio y no el de la competencia? Ya no es solo el producto final, sino cómo lo vendes en los medios digitales.

 

¿Miedos? Sí, pero me ayudan

Con todo lo que hemos hablado no queremos que se te quiten las ganas de emprender. Sí que tengas presente que es un trabajo más y, como tal, tiene sus momentos agrios. La posibilidad de fracaso puede verse minimizada si sabes reaccionar a tiempo, a fin de cuentas es tu dinero o patrimonio el que puede estar en juego. Por eso hay que empezar con pequeños retos y teniendo siempre en mente que si hay algo que no funciona, lo mejor es reorientarlo o retirarse.

Emprender no es llegar y alcanzar la gloria. El proceso es parte de un ensayo-error constante en el que la clave es la capacidad de adaptación. No, no hay fórmulas mágicas, sino personas tenaces. Y esas personas suelen tener éxito profesional si salen de su burbuja y se relacionan con otros profesionales en su misma situación, aquellos que están luchando por abrirse camino. Habla con ellos, intercambia opiniones, mira cómo lo hacen, aprende donde están sus claves y sus errores.

Probablemente hay más cosas que te unan a ellos de las que te separen.

 

¿Estás en condiciones de hacerlo?

Esperamos que la lectura de este artículo sirva para que tengas presente que emprender es una tarea apasionante, tanto que puede llegara consumir tus energías. El mundo es cada vez más pequeño y la avidez de los consumidores hace que muchas veces todo se parezca a una jungla. Solo has de ir paso a paso, con el machete entre los dientes, eso sí, y tener presente que si la tenacidad es una de tus armas, aumentarán tus posibilidades de éxito.

No entres en esa jungla creyéndote el rey de la misma, ve con cautela pero con decisión. Aprende a guarecerte en los momentos delicados y, si el camino se vuelve espinoso, ayúdate de otras herramientas y rutas para encontrar una salida. Quizás esa senda no sea la correcta.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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