Una pizca de educación

Hace escasos días, en MEDIAKIA tuvimos la suerte de conocer al fin a las ganadoras de la VII edición de los Premios Incronet. Hablamos de Estíbaliz Castelló Cremades y de Patricia Pérez Bernabeu, que han sorprendido con una propuesta original y creativa y que ha demostrado cautivar por igual a padres, maestros y alumnado. Se trata de un portal digital cuyo nombre hace referencia a algo muy necesario en la sociedad actual: Una pizca de educación.

¿QUIÉNES SON?

Patri y Esti son, como ellas se definen, dos maestras de profesión y por vocación. Tras más de 8 años enseñando y aprendiendo, decidieron crear “Una pizca de educación” como punto de encuentro entre familias, maestros y alumnado.

Cuentan con conocimientos sobre educación musical, educación primaria, pedagogia terapéutica y psicopedagogía, pero su mejor papel sin lugar a dudas es el de madres. Es este último rol el que les ha ayudado a mejorar su profesión y a luchar por aquello en lo que creen: una educación mejor para conseguir niños felices.

REMANDO EN UNA MISMA DIRECCIÓN

A través de su blog, Patri y Esti invitan a maestros y familias a ser parte de una simbiosis que repercuta provechosamente en la felicidad y la educación de los niños. Lo hacen por medio de su blog, que con sus recursos, consejos y vivencias se han ganado un rinconcito en el corazón de muchos de sus lectores. 

A día de hoy se divide en 4 categorías (Family, Maestros, Class Deco y Cuéntame un cuento) más una pequeña tienda online en la que ofrecen láminas, objetos de decoración, cuentos y material de todo tipo para motivar al alumnado o, simplemente, hacer un bonito regalo. 

¡CONVERSEMOS UN POCO CON ELLAS!

– ¿Cómo surgió la idea de crear “Una pizca de educación”?
Hace más de cuatro años que trabajamos juntas. Vemos la educación desde un mismo enfoque y por ello trabajamos desde una misma perspectiva. Empezamos con un blog de clase, elaborando material para nuestros alumnos y alumnas, después compartiéndolo con nuestros compañeros del cole… y por todo ello pensamos en abrir un blog. Si les interesaba a nuestros alumn@s y a nuestros compañer@s, ¡por qué no compartirlo con los demás! Somos muy lanzadas, y ninguna de las dos pone freno. Así que, sin pensarlo demasiado, nos vimos envueltas redactando posts, aprendiendo algo de Worpress, SEO, etc.

– ¿Cuánto tiempo le dedicáis a este proyecto?
Pues al principio lo planteamos para compartir aquello que hacíamos en nuestras clases simplemente, pero para nada ha sido así, le dedicamos mucho tiempo, porque la familia virtual que formamos se lo merece. Cada día ideamos nuevos materiales y estrategias para aplicar en las aulas. Queremos que entre todos consigamos mejorar la educación y para ello sabemos que hace falta mucho tiempo, así que no nos pesa.

– ¿Por qué decidisteis ser maestras? ¿Qué otras carreras os atraían?
Como decimos en nuestra presentación del blog, somos maestras de profesión y por vocación. Desde pequeñas hemos tenido claro cuál era el camino a seguir. Pero además, hay algo en lo que coincidimos, la Música. Ambas estudiamos en el conservatorio, tocamos un instrumento y formamos parte de la banda de música de nuestros pueblos. Posiblemente de no haber sido maestras, hubiésemos sido simplemente músicos. ¡Ahora somos músico-maestras!

– ¿Cuál pensáis que es la mejor forma de motivar a los alumnos? ¿qué cambios introduciríais en la escuela tradicional?
Todo lo que se hace con pasión sale bien, ese es nuestro lema. Si nosotras creemos en algo, funcionará y por tanto nuestros alumnos aprenderán. El entusiasmo se contagia y ese es el ingrediente principal para aprender. Si nuestros alumn@s están entusiasmados, tendrán curiosidad y aprenderán.

A día de hoy, en las escuelas falta otro de los ingredientes principales para la educación: la confianza. Confianza en los maestros, en las familias, y sobre todo en los alumn@s. No hay mejores ni peores, simplemente hay que sacar a flote el talento que cada un@ lleva dentro. Y sobre todo tener en cuenta las emociones de nuestros alumn@s, todos nos movemos por las emociones.

– ¿Os planteáis seguir creciendo? (Escribir un libro, por ejemplo).
En cuanto al libro, ya nos hemos lanzado, por eso de que no tenemos miedo a nada. Hace menos de un año Barba Ciega vio la luz. Nos hacía mucha ilusión hacer un libro que entusiasmase y educase en valores. Y ese fue el objetivo principal de Barba Ciega, ayudar a crear situaciones para que los alumnos tuviesen la oportunidad de expresar abiertamente sus emociones.

– ¿Cuál es el primer consejo que le daríais a alguien que quiere abrir un blog?
Que no cuente las horas ni el dinero. Que piense en su pasión y luche por ello. A día de hoy nosotras no hemos sacado cuentas de tiempo, pero sabemos que nos compensa. Recibimos mucho apoyo y ánimos de la gente que nos sigue, y eso nos da fuerzas para seguir mejorando cada día. Los comentarios de los profes que nos siguen y las familias nos hacen pensar que vamos por buen camino, y que aunque sea un pelín, estamos haciendo la educación una pizca mejor.

Cómo responder a las críticas negativas en internet

No cabe duda de que la democratización de Internet, sumada al intenso uso que hacemos de las redes sociales y la posibilidad que nos ofrecen de poder alzar nuestra voz, hacen posible que cualquier persona pueda ejercer una gran influencia a la hora de transmitir un mensaje. Un ejemplo muy claro podríamos hallarlo en Twitter. Cualquier persona puede viralizar un mensaje si acierta en su contenido y lo comparte en el momento adecuado y, quizás, sin polemizar demasiado. Algo que hace unos años resultaba impensable, en la época actual ya no lo es tanto.

De todos modos esta semana no vamos a hablar de la red del pajarito, sino de cómo has de responder como marca a las críticas negativas en Internet.

 

Probablemente no te vas a librar

Por muy bien que lo hagas, por todo el empeño que pongas (da igual que te dejes la piel en ello), siempre habrá alguien que desee hacerte una critica negativa. La razón es simple: no podemos agradar a todos, si bien es cierto que tu ratio de críticas será menor siempre que dediques un gran esfuerzo a tu proyecto.

Las críticas negativas no deben asustarnos. Son la oportunidad perfecta, y gratuita, de recapacitar y renovar nuestros ánimos para hacer las cosas de otra manera. Si alguien se ha tomado la molestia de emplear parte de su tiempo en escribir algo sobre tu marca, es porque quizás considere que existe un margen de mejora, y si además lo hace de forma respetuosa y aportando detalles, mucho mejor para ti. Si hay algo que debemos tener en cuenta es que siempre hay que responder a estos comentarios, jamás debes obviarlos.

Solamente hay un tipo de críticas que debes ignorar por completo: aquellas que hayan sido compartidas por hordas de trolls, de personas tóxicas que lo único que quieren hacer es tumbarte. Son fáciles de reconocer: no tienen ni pies ni cabeza, suelen incluir algún insulto y normalmente sus argumentos y la forma de exponerlos no tienen mucho fundamento. No temas, elimina estas críticas o solicita que sean borradas si han sido publicadas en una plataforma ajena a tu negocio.

 

Temple y responde siempre en frío

Sabemos que en cualquier ámbito de la vida, las decisiones en caliente pueden llegar a tener un mal resultado. Supongamos por ejemplo que tienes un restaurante que aparece en TripAdvisor y un cliente descontento ha realizado una mala valoración de tu negocio, sea por la razón que sea. En primer lugar, lee atentamente su comentario y cálmate. Segundo, no pulses ninguna tecla todavía y respira. Tercero, medita sobre lo que estás leyendo, trata de hacer memoria y piensa que sí o sí has de responder.

Esa persona probablemente no busca su minuto de gloria, necesita expresar su experiencia como cliente para dar un toque de atención a otros y expresar un descontento, sea el que sea. Piensa bien qué le vas a responder y cuando lo tengas claro, prepara tu respuesta.

Imaginemos que este comensal se ha quejado por la lentitud del servicio y porque su entrecot de ternera tuvo que volver a la cocina porque no estaba a su gusto. Piensa, recapacita y ofrécele una solución.

 

¿Qué quieres conseguir?

Obviamente, intentarás que ese cliente insatisfecho no extienda su crítica y ahuyente a más clientes, no están las cosas para dejarlos escapar. Y ya, si rizamos el rizo, quizás te encantaría que este comensal volviera a visitarte y pudieras demostrarle que esa critica negativa se debió a una incidencia puntual, que las hay. ¿Estás preparado? Allá vamos.

 

Lo que debes hacer

Responderle, está claro. Dirígete a él con la educación que tienes. Comienza como si escribieras una carta, con un “estimado señor” o “estimada Carmen”. La respuesta no ha de ser genérica, siempre personalizada. Exprésale tu preocupación por lo que aconteció y muéstrale tu pesar por haber tenido una mala experiencia.

No le marees, responde dando detalles de por qué tuvo esa mala experiencia: afluencia anormal de público que afectó a la calidad del servicio, alguna incidencia que provocó que su comanda se demorara… cuéntale la verdad.

Como lo que pretendes es evitar que esta opinión haga dudar a otros clientes acerca de tus servicios, si realmente el cliente que se ha mostrado insatisfecho ha pagado por un servicio mal ejecutado no te quedes con el manido “no se volverá a repetir”, ofrécele una solución. ¿Cuál puede ser? Invitarle a que te visite de nuevo con un descuento, con un 2×1 o con lo que se te ocurra. Todo por evitar que ese cliente no vuelva más y haga la publicidad que mejor (en este caso peor) funciona, el boca a boca.

Finaliza tu comentario con un tono agradable, invitándole a visitar de nuevo tu negocio o contratando tu servicio digital y reiterando las disculpas. No se trata de tomar una actitud servil, sino de tratar las críticas como punto de inflexión y elemento de mejora. Un negocio, físico o virtual, es moldeado por quien acude a ti, y el feedback ha de servir para algo.

Tómate tu tiempo en contestar, analizando lo que vas a escribir y haciéndolo siempre en frío. Solo así podrás dar una respuesta acorde a tu valía, y será presumiblemente bastante más oportuna que si nos dejamos llevar por el corazón. Ponte en el lugar de esa persona, empatiza con él y piensa que habrías hecho tú si te hubiese tocado a ti pasar el mal rato. ¿No se dice que el cliente tiene siempre la razón?

 

Lo que no debes hacer

No debes tomarte nunca estos comentario como un ataque, a no ser que provengan de un troll. No tomes una actitud revanchista, barriobajera ni te pongas a la defensiva y, obviamente, jamás escribas una palabra malsonante, ya que seguramente podrá volverse en tu contra y diría mucho, y no precisamente bueno, de tu forma de actuar.

Repito, no dejes los comentarios sin contestación ni que se pierdan en la noche de los tiempos, porque lo que habrías conseguido es perder a ese cliente. Y ese cliente perdido te hará perder a otros clientes potenciales.

 

Pasemos al otro bando

Esto nos lleva, aunque no sea el objetivo de este articulo, a pensar en nuestra manera de actuar como clientes. Es muy fácil, demasiado quizás, sentarse frente al teclado y soltar una soflama tratando de poner a caer de un burro a una determinada marca. Digo lo mismo que en el caso del propietario del negocio: ¿hemos pensado cuánto daño podemos hacer? Por eso es conveniente ponerse también en el lugar del otro y analizar el efecto que pueden tener nuestras palabras. Si la experiencia ha sido mala no te calles, pero justifica tus postulados.

Y para finalizar, es importante recordar que las personas tenemos una gran tendencia a quejarnos. Va en nuestro ADN, pero cuesta muy poco y es más agradecido escribir algo cuando hemos sido bien atendidos, cuando el servicio, el que sea, te ha agradado. No te lo guardes, exponlo públicamente. Si es preciso, y nada cuesta, agarra el teléfono y habla con el director de ese hotel transmitiendo lo bien que te atendió Sole (la chica de recepción), lo agradable que era el chico del bar o lo limpias que encontraste las habitaciones. Estarás haciendo un bien enorme, dando un subidón moral a empresa y empleado y puede que hasta alargando días de contratación.

Elabora tu curriculum con garantías de éxito: te contamos cómo

Elaborar un buen currículum es clave para poder optar a cualquier puesto de trabajo, y tal y como está el mercado laboral, merece la pena invertir tiempo en su correcta realización.
Debemos tener en cuenta que el currículum no se debe reducir a un compendio de nuestros estudios y habilidades, sino que ha de ser una auténtica carta de presentación. Como tal, hemos de conseguir que sea atractiva para nuestro empleador, que llame la atención y que nos ayude a sacar algo de ventaja respecto a otros candidatos.

Son muchos los modelos de currículum que pueden ser válidos. En esto no suele haber una norma fija, si bien hay unas normas básicas que debemos cumplir. En este artículo las repasamos para que puedas aplicarlas en tu modelo. 

VARIOS PUESTOS, VARIOS CURRÍCULUMS

Hemos de desechar la idea de hacer un único currículum y pensar que ya está. Debe ser un documento dinámico, vivo, que necesita de actualizaciones periódicas. Por eso es interesante hacer más de uno según los puestos que nos interesen. No es recomendable meter toda la información en un mismo modelo, conviene destacar habilidades diferentes en cada uno.

LA EXTENSIÓN, FACTOR CLAVE

Los currículums de varias páginas son cosas del pasado. Probablemente tu hipotético futuro jefe no pase de la primera página y acabe relegado al fondo de una gran pila de documentos similares.

Has de hacer por tanto un gran trabajo de síntesis, ya que no debe ocupar más de una página. Si tienes mucha experiencia laboral, más esfuerzo habrás de hacer, destacando siempre los puntos más fuertes y los que pienses que mejor casan con el perfil al que optas. 

Ve directo a lo que quieres, no te enrolles con demasiada palabrería. Quien te lea puede aburrirse y pasar al siguiente candidato. Utiliza un lenguaje claro, sin aliñar tus puestos o experiencia anterior con demasiada pompa. Así se verá que eres una persona directa y que no se anda con rodeos, resolutiva por naturaleza.

QUE SE TE VEA

Sí, has de incluir una fotografía. Ha de ser clara, donde aparezcas solo y que se te vea bien. Olvídate de gafas de sol, sombreros u otros aditamentos que no aporten nada. Es muy positivo que se te vea con una buena sonrisa. Recuerda que tu foto es tu escaparate.

Recuerda también actualizar periódicamente la fotografía, no utilices fotos demasiado antiguas de ti. Además de todo esto, si tienes perfil en redes sociales sería una buena idea utilizar esta foto también para tus redes. Muchas empresas hacen búsquedas en Google del candidato que tienen sobre la mesa, por lo que si concuerda esa fotografía con la que han encontrado en tu currículum, mucho mejor.

LOS DATOS DE CONTACTO

Resulta obvio decir que deben estar actualizados. Bastará con un teléfono y una dirección de correo electrónico. Punto importante: no hay nada peor para un currículum que usar una dirección de correo que tenga un nombre poco serio, aunque sea tu correo de siempre. Imagina la cara de quien te va a contratar si tu correo electrónico es bebocervezasasaco@dominio.com Olvídate de eso, crearse una nueva es gratis. Sopesa comprar el dominio de tu nombre y apellidos, por ejemplo. Por no mucho dinero anual tendrás un correo único y que da una imagen de marca.

Puede parecer algo de cajón, pero muchos currículums acaban en la basura al no haber puesto el solicitante una manera de contactar. No es mala idea poner enlaces a tu propia web si la tienes o a tus redes sociales. Previamente controla tus publicaciones, dicen mucho de ti para bien o mal.

LO IRRELEVANTE SOBRA

No va a aportar nada positivo. Céntrate en tus estudios completados y habilidades, lo que has aportado a otras empresas, todo lo que eres capaz de hacer bien. Destaca todos esos puntos fuertes y poténcialos. Muestra ilusión por el puesto al que aspiras, y véndete de manera clara pero sutil.

Olvida también esas frases hechas que se ponen en muchos currículums, tipo “capacidad de trabajo en equipo” o “capacidad de liderazgo”. Si efectivamente estas son tus habilidades, personalízalas al máximo y aléjate de estereotipos. No hagas lo mismo que los demás, distínguete.

LO QUE DEBES POTENCIAR

Hoy en día es muy importante contar con profesionales que tengan capacidad de adaptarse a los cambios, ya que el mercado laboral no es nada estático. Por eso has de mostrarte disponible para que quien te contrate pueda ver que sabes hacer aquello que dices que sabes.

Haz uso de negritas para la información más relevante, resaltando aquellos de tus puntos fuertes que tienen una relación directa con lo que se necesita. No es mala idea hacerlo en orden cronológico inverso, de tal manera que lo más reciente sea lo que aparezca en primer lugar.

Y punto muy a tu favor: si has trabajado en algo que no tiene que ver con el puesto al que te interesa,  no lo omitas, es mucho mejor mostrar eso a que aparezca un periodo de tiempo vacío en tu timeline laboral.

LA PRESENTACIÓN, LA CLAVE

Es algo natural, piensa en tu currículum como la elaboración de un restaurante: ha de entrar por los ojos. Condensa todo en esa página de la que hemos hablado, dale una estructura clara y una secuencia lógica. Podrás encontrar tanto en los programas de ofimática como en Internet multitud de plantillas gratuitas que están muy bien hechas y puedes personalizar a tu gusto. Eso sí, escoge bien la fuente, ha de ser muy clara y legible.

Si hace falta repasar 100 veces tu currículum, hazlo. No permitas que una errata, una falta de ortografía o un número de teléfono mal puesto acabe con tus posibilidades. No es quizás mala idea huir del folio de color blanco y comprar alguno en un tono muy suave o con características especiales, como el papel verjurado. Eso sí, sin pasarse. Que lo que destaque sean tus aptitudes y el contenido.

¿Todo claro? Sigue estos pasos y haz de tu currículum algo dinámico y vivo, que demuestre que todo lo que contiene es la llave de tu éxito.

Aprende a hablar en público y cautiva a tu audiencia

[vc_row][vc_column][vc_single_image image=”4690″ img_size=”full” alignment=”center” style=”vc_box_shadow_3d” css_animation=”none”][vc_column_text css=”.vc_custom_1543599686281{margin-bottom: 0px !important;}”]Hablar en público es una mezcla entre disposición, ganas y afán de superación. No cabe duda de que cada vez que afrontamos la tarea de hacerlo, sentimos el peso de una responsabilidad enorme, una mezcla entre el deseo de quedar bien y el anhelo de que nuestra audiencia sea capaz de seguirnos.

En el artículo de esta semana, basado en la experiencia personal de continuos enfrentamientos ante el micrófono, te queremos dar unas pautas que te serán de mucha utilidad a la hora de ponerte frente a una audiencia y, de paso, lograr que la cautives.

 

Primeras premisas

Si quizás pueda darte unos consejos a la hora de hablar en público, posiblemente se deba al gran número de veces que me he sentado como oyente (y las que me quedan) y analizado todo aquello que no me gusta de los ponentes. A nadie le gusta sentir que pierde el tiempo, aburrirse ni comprobar cómo su mente lucha desesperadamente por evadirse de ese instante y lugar.

Sin embargo, como oyente, también he podido valorar de forma muy positiva a otros ponentes e incluso convertirme instantáneamente en su fan, ya sea por su manera de comunicar, por cómo expresan sus ideas o por sus estrategias para conseguir atraparte. Son esas personas las que debemos tomar como referentes, para “robar” sus ideas y moldearlas a nuestro antojo de forma que la mezcla entre lo que vemos y nuestra propia aportación nos configuren como orador.

 

Control total sobre lo que hablas

Es obvio, nos sentimos cómodos si el tema del que vamos a hablar pertenece a nuestro área de conocimiento. Porque si no lo es nos veremos obligados a realizar un gran trabajo de documentación, a ensayar frente a un espejo o a sentar a nuestros amigos en el sofá para que nos escuchen y nos den su visto bueno.

Hablar en público puede no resultar fácil, pero por suerte es algo que se aprende. Y no, no vas a ganarte al público siendo más o menos gracioso u ocurrente, sino poniendo pasión en lo que comunicas. Esa ha de ser tu seña de identidad como comunicador. Si consigues enganchar al público, ya casi lo tienes hecho.

 

Proximidad y cercanía

La última vez que me tuve que exponer a hablar en público fue ayer mismo, concretamente para el Aula de Mayores de una universidad. La edad media podía rondar los 70 años, personas de toda condición y cultura, desde licenciados a agricultores pero todos con un objetivo común: aprender sobre un tema que desconocían. Y ahí estaba yo, tratando de acercarme lo máximo posible a ese grupo de personas que me escuchaba desde el más absoluto respeto.

Las claves para conseguir que la hora y media de ponencia fuese atractiva, aparte de un apoyo audiovisual, era centrar el discurso en algo que pudiesen comprender todos. Y desde mi experiencia como ponente (suelo dar un par de charlas al año), mi mejor consejo es el de ejemplificar mucho con asuntos de la vida cotidiana.

Por ello, y a no ser que se trate de una charla muy técnica de algo muy puntual, lo mejor es hablar con una terminología clara. Que cualquiera sea capaz de entenderte con claridad. Y olvídate de las prisas, plantéalo como una charla entre amigos, no como una master class.

 

El apoyo visual

Lo normal a la hora de hablar en público es tener un respaldo en forma de proyección, lo que normalmente hacemos con primas como PowerPoint o KeyNote. Son sin embargo un arma de doble filo.  Seguro que has asistido a alguna charla en la que las dispositivas:

  • Tenían demasiada información para leer.
  • Mostraban un amalgama de cosas sin sentido.
  • La combinación de colores, efectos y transiciones era horrible.
  • Estaban expuestas durante demasiado tiempo.

Probablemente las mejores diapositivas son aquellas en la que se muestra poca información. El objeto de hablar en público es que la gente te oiga a ti, y no que sea la diapositiva la protagonista.

 

Comunicación no verbal

Tan importante como el mensaje que transmites. Los gestos, las manos, el movimiento y cómo te desplazas por el estrado son parte del contenido de lo que hablas. Son demasiadas las veces que hemos escuchado a alguien que finalizaba cada frase con un “¿no?” De ahí la importancia de ensayar ciertos aspectos ante los amigos o frente a un espejo.

Tan valioso es el contenido de tu mensaje como aquello que no dices, tu silencio. Haz pausas de vez en cuando, los oyentes las agradecen y enriquecerás tu discurso con un sensación de calma muy interesante. Y las manos, quizás tengan tanto valor como tu boca. Que expresen y se muevan, nunca han de estar en los bolsillos. La mirada ha de estar repartida entre los asistentes, no aísles a nadie ni te pongas a mirar al techo. La mirada perdida no es una buena aliada.

 

Relaja las posibles tensiones

Lo habitual es que la tensión la tengas tú, no tu público. Una buena forma de relajarse es comenzar contando cualquier anécdota que se te ocurra: algo que te haya pasado camino de la charla, un breve chiste… Conseguirás romper el hielo y comenzar con buen pie. 

Otra de las técnicas que suelo emplear antes de salir a hablar es la de sentarme en las sillas del publico algo antes de impartir la charla. Así visualizo el escenario, cómo están sentados los oyentes, cómo se ve la pantalla y de paso afino la oreja para ver si pillo algún comentario interesante. Incluso aprovecho esos momentos para hablar con el público, tranquiliza mucho.

 

Tu imagen transmite

Tanto si te enfrentas al público de forma habitual como si lo haces de forma esporádica, has de cuidar tu imagen. A fin de cuentas es tu marca personal y puede determinar que te vuelvan a contratar para posteriores ponencias o no. No aparezcas con la ropa arrugada, desaliñado o con aspecto de no puedo con la vida. Lo que se ve es lo que se vende y nadie quiere comprar género pasado. No me refiero a que vayas de punta en blanco, porque será el nivel del lugar el que determine si has de ir con traje o con americana. Como siempre, que impere el sentido común.

 

Hora de decir adiós

Como siempre, hemos de ser agradecidos. Tu audiencia ha hecho un esfuerzo por acudir a escucharte, las posibilidades de éxito son proporcionales a tu esfuerzo, y eso se nota. Así que nada mejor que acabar tu ponencia con un GRACIAS bien grande en tu diapositiva y que además salga de tu boca. Los miedos iniciales por fin han desaparecido y las ganas de repetir la experiencia serán grandes.

Una vez en casa llega el momento de hacer análisis y determinar cuáles son las sensaciones que hemos transmitido y cuáles las que nos llevamos. ¿He visto algunos bostezos? ¿me ha faltado o sobrado tiempo? ¿hay algo que he necesitado explicar demasiadas veces? ¿ha habido feedback al final de la charla? Mete todo esto en tu batidora y aprende de la experiencia, te aseguro que engancha.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]