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Blockchain: ¿qué es? ¿cómo funciona?

Tiempo de lectura: 6 min

[vc_row][vc_column][vc_single_image image=”4235″ img_size=”full” alignment=”center” style=”vc_box_shadow_3d” css_animation=”none”][vc_column_text css=”.vc_custom_1539706015787{margin-bottom: 0px !important;}”]Probablemente no hayas oído hablar del término blockchain, pero sí de las criptomonedas y de la más conocida de todas: el Bitcoin. Ambos términos están en continua relación, si bien el blockchain es un término bastante más amplio y no está referido exclusivamente a las transacciones ni a las monedas virtuales.

Entender este concepto no resulta muy complejo. En este artículo haremos una introducción al blockchain, veremos cómo se organiza, cuáles son sus ventajas y para qué puede servir. Porque, efectivamente, es algo relativamente nuevo y que tendrá bastante recorrido. ¿Estás en condiciones de acompañarnos? ¡Adelante!

 

¿Qué es el blockchain?

No hace falta ser un lince para entender que este extranjerismo hace referencia literalmente a una cadena de bloques. Pero en Internet los bloques no son físicos, ya que lo que se comparte es información. De hecho, esta información es muy valiosa porque hay multitud de empresas con un gran interés por recabar tus datos (es importante que retengas este concepto, ya que luego lo vamos a retomar).

La cadena de bloques podríamos decir que es una tecnología que ya está cambiando y cambiará aún más nuestra relación con lo digital. Del mismo modo que la banca online hace posible que ya apenas tengas que pisar una oficina bancaria para hacer una transacción, la cadena de bloques permitirá que el hecho de compartir información no sea labor de entidades en solitario, sino compartidas.

Probablemente uses PayPal como medio de pago para muchas transacciones comerciales, ya sea para enviar dinero a un amigo o para comprar un producto. La compañía hace de intermediario único entre tú y la tienda o tu amigo y en un instante se envía o recibe el dinero. Y sí, es cómodo y relativamente seguro aunque hay un inconveniente. Comisiones aparte, a PayPal le interesa mucho tu información para así poder enviarte correos electrónicos con asuntos que pueden ser de tu interés.

 

¿Cómo funciona?

La cadena de bloques virtuales permite que esa información no esté controlada por una entidad en concreto (hemos puesto como ejemplo a PayPal) sino que sea compartida, colaborativa, encriptada e incapaz de ser falsificada. Lo que hace la cadena de bloques es descentralizar la información, de tal forma que lo que hace un bloque es sabido por el resto. No se puede modificar la información de uno mismo sin que lo sepan los demás ni sin que den su aprobación. De ahí que no pueda ser falsificada.

 

Unos ejemplos sencillos de entender

Un grupo de 10 personas ha quedado para comer una paella. Todos saben lo que comen y aceptan que el plato de ese día es un magnífico arroz al estilo valenciano. Si alguien acude a esa comida y observa lo que están comiendo, apreciará que el plato es una paella y cuando termine el encuentro llegará a sus casa y contará que estaba deliciosa.

Todos estarán de acuerdo y serán conocedores de esa situación: arroz para todos. Pero si uno de los asistentes a la comida cuenta que en vez de paella comieron cordero, los demás sabrán que está mintiendo y que comió arroz como todo el mundo. Como resultado, quedará por mentiroso y le terminarán sacando los colores.

La cadena de bloques funciona de manera similar. Hay una información, una transacción monetaria, que ya no pertenece a un solo fichero, sino que está en varios de ellos. Para que la transacción se complete habrá de encajar en sus distintas partes y todas autorizarán dicho movimiento. Todas registrarán ese movimiento, porque el blockchain no es más que un enorme libro de contabilidad o de información. Y lo mejor de todo es que, aparte de que esta información está descentralizada, posee un cifrado que la hace extremadamente segura, de tal forma que para que se le dé validez varios ordenadores deberán validar la operación. Es como un castillo de naipes, no puedes quitar uno de abajo sin que se muevan los demás.

 

Mucho más que dinero

El blockchain va unido de manera indisoluble a las criptomonedas. Las transacciones entre estas se realizan de la misma forma, aunque el blockcjain abarque muchos más campos. Imaginemos la posibilidad de realizar el voto de manera electrónica, donde la gestión y validación de tu propia identidad no dependan de un ministerio que expida una cédula de identificación. Se podrán evitar los amaños y mantener un completo anonimato. Y llegará, ya que los intentos de voto electrónico que se han realizado hasta el momento no han sido completamente seguros ni anónimos.

Descentralizar la información podría ayudar también a que los robos de datos sean cosa del pasado. Por ejemplo, ¿quién no ha reclamado al banco una operación no autorizada por internet? ¿o reclamado a PayPal un cargo sospechoso? La base de datos de MasterCard, con millones de números de tarjeta ha sido violentada en múltiples ocasiones (y una vez me tocó a mí: habían pagado unos billetes de avión en Estados Unidos con la mía. Afortunadamente el seguro se hizo cargo, pero un sistema como el blockchain habría evitado esto).

O pongamos como ejemplo los cada vez mas en boga servicios de almacenamiento en la nube. Seguro que utilizas alguno o varios de ellos y, con su uso, almacenas una cantidad considerable información en un servidor privado. Información que no es más que poder, por lo que la cadena de bloques podría hacer que estos servicios estuviesen descentralizados y fuesen infinitamente más seguros.

La cadena de bloques, ese libro de contabilidad global, tiene otras características que la hacen interesante: sus acciones quedan registradas y no se pueden borrar. Lo hecho, hecho queda. Y recuerda el ejemplo de la paella: todos saben lo que han comido los demás. Aquí sucede lo mismo: la consecución de una acción tiene lugar porque todos la conocen y la autorizan. Los bloques se engranan y funcionan como un todo.

 

Gestión eficiente

La adopción del blockchain y de una criptomoneda como el Bitcoin podría hacer que todos supieran en tiempo real cuál es el estado de cuentas de una institución, hacia dónde se mueven los fondos y si ese movimiento está justificado o no. Al ser todos partícipes de esa información, no se movería ni un céntimo sin que nadie lo supiese. ¿Una forma de acabar con la corrupción en el sistema público?

 

¿Hacia dónde caminaremos?

No, no hablamos de ciencia ficción. Si bien el blockchain no se está aplicando en nuestra vida cotidiana con carácter inmediato, cada vez más empresas y gobiernos aumentan su interés por ella. Una nueva era se cierne e Internet, como sabemos, no es algo inmutable. Solamente hay que ver cómo nos ha cambiado la vida y lo rápido que evoluciona. Las criptomonedas son una realidad y, efectivamente, han sabido ganarse el interés necesario por parte de grandes corporaciones, por lo que la revolución, aunque lenta, es implacable.

Internet lo hacemos entre todos y el blockchain es una prueba de ello. La colaboración y participación de los usuarios está llamada a cambiar nuestra manera de relacionarnos con el entorno de tal forma que, tanto de manera individual como global, empecemos a realizar acciones rutinarias de maneras un tanto extraordinarias. ¿Estamos preparados para tal cambio?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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