On the road

 

Hace unos días he viajado en coche alrededor de unas 9 horas, con apenas un descanso pequeño para comer, y me ha hecho cerciorarme de la gran versatilidad de este país. Para muchos será un país grande, otros en cambio dirán que es pequeño. Sea como sea, hemos atravesado el país de una punta a la otra, de Norte a Sur y de Sur a Norte, observando tras mucha carretera sus diferentes características.

 

Sinceramente, en cuanto cogimos el coche, no he podido evitar sentirme un poco beat, como si estuviera en los años cincuenta en América, realizando la Ruta 66. El artículo de hoy, va enfocado a viajar de este modo, en la carretera, aunque me quede con las ganas de hablar un poco más sobre esta Generación Beat, para mi punto de vista, increíble por todos aquellos puntos importantes que tocaron, entre otros el rechazo de los valores clásicos estadounidenses. De todas formas, será un tema que quede pendiente para otro artículo. Con respecto a esta aventura, han sido nueve las horas en las que he tenido tiempo para pensar, para dormir mientras otro conduce, para reflexionar sobre lo que estaba observando, querer observarlo todo y disfrutar al mismo tiempo del largo viaje.

 

Por supuesto no podía faltar una buena música de fondo, desde la mejor canción de Bruce Springsteen hasta las letras de Bob Dylan, acompañado de ese Rock tan extravagante con ACDC. Teniendo tiempo para poner la radio y cuando me cansaba de ella apagar todo e ir en silencio, sintiendo como pasaban las horas del día, desde el amanecer hasta el atardecer. 

 

En este viaje me he dado cuenta de lo diferente que es España. Si ya sabía algo, todavía lo he podido ver más claro. Desde las montañas rocosas anaranjadas de la Comunidad Valenciana, hasta esa niebla que en Galicia te obliga a ponerte una chaqueta y ni siquiera veas el coche de delante, o como dicen los gallegos, “esa brétema”. La llanura de Castilla y León y todos esos pueblos tan castellanos y antiguos. Castilla la Mancha, así de árida, con diferentes árboles, tiene un toque diferente a todas las demás. Entre sus nombres y paisajes es inevitable no pensar en Cervantes y en todas esas obras de caballerías de la Edad Media. Sin olvidarnos, de la provincia de Madrid, que sabes que empiezas a entrar o salir de ella cuando de repente la densidad de tráfico aumenta considerablemente. 

 

El clima de cada una de ellas es completamente diferente, ya que aunque numéricamente es lo mismo tener 29 grados en cualquiera de estas provincias, la sensación térmica es diferente en cada una de ellas, y en cada pueblo o ciudad. Por no hablar de la temperatura del agua, ya que el placer de poder estar una hora bañándote en el Mar Mediterráneo no tiene nada que ver con el agua fría que nos encontramos en el Océano Atlántico o en el Mar Cantábrico y junto a ello, el oleaje. En esta aventura de atravesar el país, he conocido zonas que desconocía y he vuelto a pasar por lugares que ya había conocido antes y, como siempre, ves algo nuevo.

 

Gastronómicamente, creo que vivimos en un país privilegiado en el que el buen producto está presente en todo momento. Desde los mariscos gallegos que te hacen sentir un auténtico sabor a mar cada vez que pruebas uno, hasta las paellas valencianas y la dieta mediterránea. Por no hablar de los quesos manchegos, que solo de pensar en ellos se me hace la boca agua. 

 

Lo mejor de organizar un viaje así es tener tiempo para pasear y conocer no solamente los edificios emblemáticos de cada ciudad, sino también aquellas zonas que no salen en los anuncios publicitarios donde reside mucha gente, ver las diferentes zonas que componen una ciudad, o aquel pueblo en el que te quedarás con el recuerdo de lo bien que has comido. Tener un poco de tiempo para relajarte y ver una bonita puesta de sol o simplemente dar un paseo matutino por la playa, cuando el cielo todavía no sabe qué hacer. En el caso de Valencia parece que permanecerá un sol espléndido todo el día. Sin embargo, en Galicia, caben tantas probabilidades... puede llover, bajar la niebla, nublarse, hacer sol... es un sinfín de opciones. Sin duda lo volvería a repetir, volvería a echarme a la carretera para ver y conocer cada rincón.

 

Autora: Lara Castro.

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