El arte de vivir creando

El arte de vivir creando

Lo conocí en un vagón del metro hace unas semanas, de esos vagones matutinos donde las miradas huidizas de la gente entran en el más absoluto silencio al son de esas horas intempestivas en las que se abre cualquier gran ciudad. Fui a tomar mi asiento, y detrás de mí oí un: ¡buenos días amiga! Me volví y topé con una sonrisa que me confundió. Justo cuando pensaba de qué iba aquella locura, baje la vista y entre sus manos, Luis, sostenía un trocito de papel de plata mientras moldeaba un corazón, con tal maestría que captó en el acto mi atención. 


Luis comenzó a hablarme con una voz que derramaba desparpajo por todos sus tonos. Me dijo que era artista aunque ni él mismo lo sabía, pero lo intuía, ya que para él crear es vivir. Lo comprobó, contaba, tras un trance doloroso de su vida. Fue eso realmente lo que le impulso a crear, y al hacerlo, enseguida se dio cuenta dónde estaba su destino y su acierto. Para él, desde entonces ya no existían más lamentos ni más quejas. Me explicaba con pasión que en la vida y en el arte, el que no lucha no vence.


No se vence a la materia hasta sacar la forma de una figura que exprese la belleza que guarda dentro, y no se vence a uno mismo si ni siquiera te das la oportunidad de intentarlo. Sus ojos te guiaban con su mirada hacia un trance de ilusión propio del niño que siendo iluso es el más feliz del mundo, aunque ni él mismo lo sepa. Su elocuencia en un primer momento confundía, pero su mirada de satisfacción lo decía todo. Todo lo que en tantas ocasiones nos han dicho los reconocidos artistas cuando se les pregunta por su arte, todo lo que los pintores impresionistas explicaron en su momento cuando Van Gogh, casi a punto de entrar en su locura, le preguntó a su amigo y maestro Gauguin, qué era realmente crear, y éste le contesto: “crear es no copiar demasiado la naturaleza, el arte es una abstracción, deriva esa abstracción de la naturaleza mientras sueñas ante ella, pero piensa más en la creación que en el resultado. La única manera de acercarse a un Dios, es haciendo lo que hace nuestro divino maestro…crear”. Entonces salí del vagón y ya en la calle me di cuenta de lo cerca que había estado del cielo…

 

Autora: Inmaculada Latorre Hernández