Empezarás a dudar de ti mismo

Todos los días sufrimos malos entendidos con nuestros iguales, todos los días la gente muere, y todos los días una guerra se libra en cada barrio, país o casa. Muchas de las atrocidades cometidas por el ser humano se deben a que la realidad tiene múltiples perspectivas y no llegamos a un entendimiento común. Tú puedes recordar algo a ciencia cierta, y estar tan seguro de ello, como de que el cielo es azul. Pero no señores míos, el cielo no sólo es azul, tiene miles y millones de matices, al igual que la realidad.


Pero ¿Cómo puede pasar esto? En teoría, las cosas sólo han pasado de una manera y no de otra. La gran culpa es de nuestro cerebro, en concreto nuestra memoria. Cada persona advierte las cosas de una manera, y luego nuestra memoria se dedica a recrearlo en el recuerdo. Recuerdos, que en muchas ocasiones no tienen por qué ser reales. La razón de ello es porque las cuestiones que se le pasaron desapercibidas a un individuo, la memoria las moldea, rellena los huecos que no recuerda. Aúna las causas y consecuencias que cree que son las más razonables. Por ende, tú recuerdas algo de una manera, porque tu cerebro se ha encargado de unir las piezas que le faltaban. Pero, este puzle no tiene por qué tener igual desenlace en el cerebro de tu amigo. He aquí la clave, nuestra memoria nos engaña, nosotros no advertimos nada de este proceso, somos unos ingenuos que creemos a pies juntillas lo que recordamos.


Investigaciones existen a millares, numerosos estudios han plasmado esta enorme falsificación humana. Pero, yo no quiero aburriros con hipótesis y experimentos algo cuadriculados...creo que la mejor forma para descubrir la farsa es mediante uno de los ejemplos más simples y certeros que puedo mostrar: frases que son célebres pero que en realidad nunca jamás se llagaron a decir, pero que estoy segura que tú recuerdas con clarividencia.

Podéis buscar a lo largo y ancho de la red, pero jamás encontraréis a Sylvester Stallone diciendo: “¡No siento las piernas!”. Quizás no lo creías pero “Elemental, querido Watson”, tampoco la pronunció nuestro apasionado detective. Ni una sola vez en sus 56 relatos cortos y 4 novelas, ni tan siquiera en las películas. Y tú, incrédulo de ti, haces retroceso en tu memoria, y lo ves ahí, con su mítico traje, su pipa en la boca y pronunciando las palabras mágicas. Pues no, eso jamás ocurrió. Y qué me decís de Casablanca con su frase por bandera “Tócala otra vez, Sam”, vete corriendo a por tu tan queridísimo DVD porque te vas a dar de bruces cuando veas que Humphrey Bogart no reclama otra canción al pianista...

Cuántas veces has dicho: estoy seguro, lo recuerdo perfectamente. Pues quizás ahora, tengas que empezar a dudar de ti mismo. Porque… ya ves que al caer el telón, se descubre la propia torpeza.

 

Nosotros no recordamos bien la frase que alguien dijo, pero la sociedad nos hace creer que fue esa, y acabamos insertándola en nuestra memoria como si la hubiésemos oído. Tontos y sordos. Todos recordamos, lo que nunca oímos.

 

Autora: Alba Mateo Mosquera, redactora de El Blog de Ángel.

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